Sueño de una noche de verano

viernes, 23 de julio de 2010

La historia que voy a contar aconteció tal noche como hoy un 19 de Julio del año 2010 de forma improvisada, enérgica y quizás, única.
Pero antes de saltar a lo que voy a contar, cual rana en un estanque, me gustaría pararme y empezar por donde todo lo formó.

Era la semana de fiestas en L'Eliana y nuestro programa de radio había alcanzado su nivel de calidad más alto. Mientras que las gallinas y gallos sonaban por la tarde, y no por la mañana como venía siendo casual, por la noche los borrachos caían por el suelo, el humo y el ruido infestaba el parque con multitudes en más de una ocasión enfurecidas, y las noches se volvían noches de locura.

Cabe destacar entre estos días, el día que España ganó el mundial, dónde una locura de felicidad se apoderó de nuestro pequeño "pueblo-ciudad" convirtiendo a sus habitantes en zombies muy felices.

Y así, las noches se sucedieron, con ello los encuentros con fantasmas del pasado, del presente y el futuro, viviendo situaciones que ya habías vivido pero que vuelves a vivir, perdiendo la vergüenza y en determinadas situaciones, encontrandotela de cara. Gente que no conoces te ve, te reconoce por tus trabajos en internet y te enorgulleces. Pero así, solíamos estar unidos (salvo contados días)

Saltamos, bailamos, reímos, nos quejamos, pasamos momentos entretenidos, hablamos, nos callamos, momentos de silencio, momentos de encuentro y diversión, momentos de encuentro y susto, los helados, la feria, el jardín de casa de Javier, la piscina de Francisco, el suelo de la risa, las rotondas y la aclamada autopista nocturna.

De este modo, las noches se sucedieron hasta llegar el día final, día en el que mas gente iría, con el concierto del grupo "Maldita Nerea", con motivo de al menos haber ido un día a las fiestas de L'Eliana, el parque se llenó de gente.

Y nosotros no podíamos faltar.

Antes de quedar con todos lo estuve pensando y finalmente decidí que quería hacerlo. Al ser el ultimo día de las fiestas y probablemente no saldríamos mas, quería aprovecharlo para por primera vez ver el amanecer, en persona, solo o con alguien, pero quería verlo y sentirlo.

Tampoco quería irme muy lejos y ya había fichado un lugar que "probablemente" seria excelente: cerca de nuestras casas, alto y con buenas vistas. Y yo quería estar ahí para tener la experiencia de trasnochar para ver amanecer. Lo que no me esperaba es que esa experiencia fuera a venir de la forma en la que vino.

Total, terminé de cambiarme y fui donde había quedado con ellos.

Una larga noche estaba por delante.

Pasamos por donde el concierto, compramos un helado para cada cual y nos lo tomamos en un banco, saboreandolo todo lo posible y disfrutándolo como enanos. Hasta que el concierto de "Maldita Nerea" terminó, allí, en el parque, donde nos encontrariamos con parte del grupo y decidiriamos seguir allí, en el mismo lugar, donde la macro disco móvil comenzaría.

Y bailaríamos, tanto, que por poco no sudamos sangre, junto a la música de Mr. Vincent McFly. Entre uno de los momentos de descanso de tanto baile, les pude contar a Javier y a un amigo (Llamemosle "Bee-man") el plan del amanecer. Mientras que Javier estaba de acuerdo, Bee-man acabó por concluir que se quería ir andando hasta Lliria y que ya volvería a las 8 de la mañana (Y por supuesto, vería el amanecer)

No me gustaba la idea, me parecia una locura. Cierto es que vería el amanecer como quería, pero me parecía irracional ir hasta Lliria porque si. De modo que decidimos convencerlo para que se viniera con nosotros. Tras bastante esfuerzo, nos dijo que el lugar desde donde pensamos ver el amanecer (En L'Eliana) no se vería y que ahí no íbamos. Preguntamos y nos dijeron que en Benaguacil, en el mirador, se veía de fabula.

"Otra locura mas... lo mismo otro día para el atardecer..." Pensaba

Sabia de buena tinta que amanecía a las 6:50 y que hasta lo alto de Benaguacil no llegábamos sin un transporte. Y mas siendo las 5 de la mañana, me parecía una solemne locura ir andando o mas bien, corriendo.

Pero fueran como fueran las cosas, hablando entre nosotros, Bee-man quiso finalmente ir y se le veia mas vivo. Pero quería ir por las vías
del tren

-"Por ahí se va mas rápido y si no vamos por ahí, no llegaremos"- dijo

Al oir eso, quise no ir y volverme a casa a dormir. "¿¡De noche, por las vias del tren!?¿¡Pero esto que es!?" pensaba

Ahí acabamos, incorporados con una botella de agua (Bendita botella de agua) y una reflex en una mochila, para inmortalizar el momento.
No entiendo como acabe convencido... por lo menos sabia que trenes no pasaban a esa hora (Benditas estaciones de metro que te lo indican todo)

Pese a todo, al menos a mi, no me hacia ninguna gracia ir por ahí, así que sabiendo que faltaba tiempo y ese lugar me daba repelús, forcé a Javier y a Bee-man a correr hasta llegar a la primera carretera rural cercana y huir del infinito camino del señor gusano ferroviario.

Corrimos y corrimos, la oscuridad estaba a todos lados y en las montañas, a lo lejos, pequeñas perlas anaranjadas relucían marcadas en los relieves montañosos mas próximos. Un ligero tono azulado se empezaba a vislumbrar: el día llegaba. Una carrera contrarreloj en toda regla.

Nuestro camino seguía siendo una fila de traviesas, un sufrimiento para el pie y para el oído;
tratábamos de pisar solo los pedazos de madera, que no hacían tanto ruido para oír si venia en alguna dirección un tren y poder saltar, por si acaso. Hasta que llegamos a la estación de la Pobla de Vallbona. Estábamos cansados, pero teníamos la fuerza suficiente para llegar hasta aquella montaña. Por suerte, dejábamos la vía a un lado y llegamos a la carretera del hortelano, que en zig-zag nos llevaba hasta Benaguacil; Cada vez ese ansiado punto de meta estaba mas cerca.

Zig-zag, correr, parar, hablar, correr, parar... zig-zag, barro en el suelo... y mucho cansancio.

La gama de colores era preciosa y el cantar de los pajaros advertía de la llegada del nuevo día

Fuera como fuera, cuando llegamos al pueblo de Benaguacil a las 6:30, creíamos que no íbamos a ver el amanecer... todos los esfuerzos puestos en esto iban a ser en vano. Y tiramos de la cuerda todo lo posible y mas para que el pequeño capricho, ese sueño se cumpliera.

Vaya si lo conseguimos; Subidas y bajadas por todo Benaguacil, sudor por todos lados, goteando, cansados por todo lo hecho hasta el momento, casi nos moviamos por inercia, encontrabamos a personas sacando a su perro de paseo a tempranas horas de la mañana, madrugando, y personas como nosotros que habian trasnochado.
Pero pese a lo cansados que estabamos, ibamos a hacerlo. Íbamos a conseguirlo.

¡PO-DE-MOS!

La luz en el cielo ya era tal cual la del día y quedaban apenas 10 minutos escasos para el amanecer, eran las 6:40 y estábamos a los pies de la montaña. Javier acabo por pillar la delantera y escalando por la montaña a través de los caminos de la misma.

Las zarzas, plantas y todo lo que habia por en medio no valian para pararnos, las piedras estaban predispuestas de un modo que era muy fácil subir, pero para lo cansados que estábamos, no lo era tanto.

Subimos y subimos, con las ultimas fuerzas que nos quedaban, casi sin agua en el cuerpo y con unas pintas horribles, pero estabamos movidos por una gran fuerza de voluntad inquebrantable.

Al fin, llegamos, a la parte mas alta de la montaña, y casi como por orden del destino, nada mas llegar: Amaneció.


(Gracias a Bee-man, tenemos esta foto del momento)

Estariamos sentados, con los haces de luz tocando nuestras caras durante algo mas de 20 minutos, descansando y bebiendo todo el agua que nos quedaba. Aquí es donde te enteras de que el agua realmente no es insípida y que tiene mucho sabor: Estaba buenísima.

Hechos polvo, bajamos por la montaña con el orgullo de haber hecho lo que hemos querido hacer porque hemos puesto toda la carne en el asador y nos hemos esforzado por ello. El precio de ello fue un cansancio increible y una sed aun mas increible; Javier compró dos botellas de agua. El hombre de la barra del bar donde las compramos no nos puso una cara agradable, tal vez por dos razones:

1º.- Ibamos hechos un desastre después de todo
2º.- Bee-man iba sin camiseta y con una mochila

Llegamos a la estación del metro, y de la misma manera en que amaneció, llegó el metro que nos llevaría de vuelta a L'Eliana de una manera puntualisima.

Y así, finaliza este "Sueño de una noche de verano" totalmente real y verídico que quería compartir con todos, lo que en ese momento sentí, porque si, a fin de cuentas fue una locura, una locura quizás estúpida, irracional como ella misma, pero una locura gratificante, bonita, una aventura en toda regla que, por lo menos, una vez en la vida hay que vivirla.

¡Un saludo y espero que os haya gustado!

4 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    La foto creada por mi explica que despues de todo ese esfuerzo llegaramos a casa y nos bañaramos en mi piscina disfrutando del apareamiento de los mosquitos con el agua...

    Barbarroja....Bee-man

  1. Phoebe. dijo...:

    No entiendo por que dices tantas veces "Qué locura" lo narras como si fuera algo extraño, raro... bueno si, es algo... atípico. Pero si yo hubiese estado en tu lugar no me hubiera extrañado nada, y no hubiese tenido tanta preocupación en lo de ir en las vías del tren, etc. Es como si estuvieras alerta en todo momento, reláaaaaaaajate alvarito y disfruta xD

  1. Cuando tienes sueño, prisa y vas por una via del tren de noche a las 5 AM, si, estas alerta

    pero es parte de la emoción del viaje y que lo hace tan increible.

  1. Anónimo dijo...:

    me gusto tu forma de escribirlo, no se me hizo aburrido.
    *preguntas:
    porque tanto misterio con bee-man??
    llegaste justo a las 6:50?

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