Hace mucho, mucho tiempo, este lugar era un bosque. Un bosque... ¡Frondosisimo! .. Dónde habitaban incontables especies animales y vegetales. Y lo extraño del mismo resultaba ser, que el ser humano convivía en armonía con ese bosque.
Hubo un momento en el que el ser humano se alejó del bosque, temiendo vivir en una constante perdida, se fueron a vivir a grandes explanadas, donde todo estaba claro. Pero en el fondo, querían volver a ese bosque.
Pero como todo, el tiempo pasa. Y el ser humano evoluciona, se engrandece, se desnaturaliza. De lo que consideraban un hogar rodeado de extraños vecinos, se alejaron y vivieron aparte, como parias. Acabaron por pensar del mismo lugar un hogar que todo lo englobaba, no dejando vivir otras especies que no fueran la humana, arrasando con todo.
Así pues, el sonido de las motosierras llegaron, y del hogar de muchos seres vivos, que así era el bosque, sus arboles, fueron utilizados para fabricas pequeñas viviendas humanas.
Y así, la lluvia llegó. Un paisaje, donde lo mas que podías ver era un terreno lleno de hojas, barro, riachuelos, setas y champiñones... Un paisaje arbóreo, vivo en todo su esplendor, con miles de seres vivos, desde linces hasta zorros, ardillas, halcones, lobos, pequeñas perdices, águilas... Ya no quedaban mas que tocones, un paisaje marrón, un marrón claro que se extendía hacia la lejanía, que solo expresaba pena y desolación, bajo el manto gris de un cielo lluvioso. Apenas si quedaban seres vivos allí, mas que los pequeños insectos, los buitres y cuervos, que se alimentaban de los pocos cadáveres que habían cerca.
Poco mas tarde, estos seres humanos colocaron grandes pancartas que decían lo siguiente: “Próximamente; Urbanización Montesinos”. En estas pancartas aparecían “fotos” renderizadas por ordenador de casas ficticias, aun sin crear, puesto que en aquel lugar donde iba a existir la urbanización Montesinos solo habían tocones y mas tocones.
Con el tiempo, llegaron las excavadoras y sacaron los tocones de sus lugares, para ser, de igual manera que los arboles, utilizados para diversos utensilios humanos. Rellenaron los lugares donde estaban los tocones de tierra y paulatinamente, hicieron las entradas de agua, gas, electricidad y alcantarillado a los hogares. Luego crearon las carreteras con el sucio y gris asfalto. Las aceras con cemento y las vallas, así como las casas, de diversos compuestos, aunque en general, de cemento.
Así, un año después de allí existir un bosque , crearon un lugar donde predominaba la desolación y la muerte. Publicitaron el lugar con una falsa imagen de felicidad e intentaron hacerlo lo mas parecido al ideal de la vida humana feliz. Todo, por sacar ingresos, capital, dinero.
¿Y sabéis lo mas irónico de todo esto, hijos? Que vivimos en esa urbanización Montesinos
de la que os hablo. Pero no solo nosotros, sino muchas urbanizaciones, pueblos, ciudades vienen de orígenes preciosos que hemos destruido por vivir en “comodidad”
A esto le llamo yo hipocresía
God, I hate this garage.
Hace 10 años
Todo esto es un cuento que saldrá proximamente en el relato que estoy escribiendo, escrito por un personaje
Por eso de:"¿Y sabéis lo mas irónico de todo esto, hijos? Que vivimos en esa urbanización Montesinos")
Cuando termine la obra la ire publicando por aqui, mientras tanto dejaré perlas como esta que vea convenientes poner.